Este último mes, me ha acercado a la muerte, al ego a la oscuridad presente en mí, en resumen a sacarle el rollo a mi película de terror, que al fin y al cabo es nuestra peor pesadilla. Aunque cada vez que llega la puerta de la muerte, cada vez, es menos sufrida, se enfrenta con mayor madurez, con la resiliencia de un bosque antiguo, el viento puede soplar fuerte, pero las raíces y el cuerpo del árbol están sólidos, al mismo tiempo que mis compañeros arboles ayudan a sostener. Aunque no nos damos cuenta en ese momento, la batalla no se gana con un soldado.

Debo decir a modo de paréntesis, que hablar de la oscuridad, de la muerte, y bla bla, no nos clasifica en una persona oscura (¡Simplemente no clasifiquemos!), porque todos tenemos ese heavy metal que nos acompaña como una sombra y en esa búsqueda espiritual de elevar nuestras conciencias, muchas veces, tenemos la imagen de un unicornio rosado cabalgando un arcoíris y negamos nuestro dark side of the moon ;).
Nuestras emociones comunicadas a través de la mente en estos instantes oscuros, es aquel Freddy Kruger del que desesperadamente deseamos escapar, pero siempre nos encontrará.
Uno de mis maestros favoritos: Don Humberto Maturana, dice que el ser vivo es aquel que se produce a si mismo (autopoeisis), por ende somos cíclicos, para que allá vida, debe haber muerte y así vuelta al renacer.

Espiritualmente hablando (estas son conclusiones propias, si les hace sentido genial), para elevar nuestras conciencias, debemos dar muerte a nuestra construcción del “yo”, como el conocido mito del Fenix.
Y si arrastramos este proceso de muerte, pasan 2 cosas: reconstruimos la fachada de un edificio antiguo que está destinado a caer, especialmente cuando llega un terremoto y al final nos mostramos o creemos ser algo que en realidad no somos. Y por otro lado, le damos tiempo a Freddy, como un predador que no ha comido en mucho tiempo, para devorarnos con más ganas cuando llegue el momento.
Pero Freddy es una obra de mi inconsciencia, por ende es un reflejo de mi persona y el miedo a enfrentarnos a nosotros mismos.
Este mes le di muerte a muchas cosas que representaban estabilidad presente y futura y me vine a pasar un tiempo conmigo, durmiendo en mi auto, de vez en cuando caía a la casa de un amigo, porque ¡Está fría la Patagonia che! Pero allí en la soledad de la noche, en el enfrentamiento con mis pensamientos, los monstruos a veces aparecen, así es como escribo y reflexiono sobre mi querida muerte y lo necesaria que es para la vida, a los fantasmas que nuestra mente crea y la conciencia personal de que si lo creo, también lo puedo destruir y vencer,y así pasar a la siguiente etapa de escaleras infinitas de aprendizajes, en la muerte y el desapego es cuando se finaliza y se cierra una etapa, allí es cuando el aprendizaje se ha completado.

Qué importante tomar medicinas sagradas que provienen de la Tierra y están ahí como una ayuda para ver nuestro dark side of the moon, las recomiendo para dejar de arrancar, para mirarnos al espejo, para intentar dimensionar la sabiduría que nuestro planeta posee, es asombroso y sobrecogedor, estamos hechos de amor, luego estas comprensiones se van dando por inercia, el aprendizaje ya ha comenzado, y nunca más podemos volver a sentirnos solos en la oscuridad.
Solo podemos ver en la oscuridad si la iluminamos, de otra forma somos ciegos que creen ver, conducidos por la sombra del ego.
¡Chao Freddy!