- ¡Wade, despierta! ¡Hay un incendio! ¡AQUÍ NO HAY NINGÚN WADE!.- grita la Cristina, despertandose y a mi también de paso.
- ¡¿Qué incendio weón?!
Yo empiezo a reaccionar lentamente dentro de mi saco. Estaba soñando que escapabamos de una inundación en un camino de tierra en un Jeep 4x4 a toda velocidad y había un cocodrilo gigante del tamaño de un boing 737, y aún más inexplicable un hipopótamo del otro lado del camino, cuando escuche los gritos del incendio. Me comencé a vestir lentamente, escuchando a la Cris saliendo enojada por ese súbito despertar y decir fuera de la carpa: ¡Qué incendio weón! ¡No veo ningún incendio!
Salgo y camino hacia al refugio en modo zombie, aún estaba oscuro, eran casi las 5:00 am y veía gente caminando con bidones en dirección opuesta a la mía, no sabía muy bien que hacer, seguía somnolienta así que copie a los demás,busque un bidón y fui por agua al estero y desde allí pude observar el incendio, era un gran arbol de lenga ardiendo en llamas, estaba en el terreno contiguo al camping, muy cercano a nuestras carpas. Con los 2 bidones llenos, comencé a caminar hacia el fuego, cruce el cerco y allí estaban los monos: Pedro, Poeta, Negro y el famoso Wade. Me traslade a Santiago por segundos, como si estuviera en una protesta, los chicos estaban sin polera y cubrían sus caras del humo. El Poeta era el máximo simio encapuchado, pegandole con fuerza a las ramas quemadas . - Quién lo viera caminando en la calle con sus lentes, su gran estatura y su voz pausada, tan calmo que se le ve. De ahí el dicho "el hábito no hace al monje" como quien diga " la pinta no hace al escalador" aaaja
Me quedé ayudando allí, apagando las ramas caídas con el agua de los bidones. Estábamos controlando el fuego, no recuerdo bien, pero yo creo que éramos alrededor de 15 personas, toda una comunidad escaladora unida, un lindo espectaculo de cooperatividad, solidaridad, trabajo en equipo, cualidades a veces carentes en los grupos humanos de hoy.
Con todo eso, llega un bombero una hora después en una camioneta de avanzada, con una motosierra, recriminandonos por haber comenzado el fuego, cuando todo el camping de Chabela dormía ¡Puros cabros buenos! Y aquí es dónde entra el compañero Alan, quien levantándose a las tantisimas de la mañana para ir a orinar, se encuentra con la sorpresa de ver un arbol de lenga (¡Grande!) en llamas, justo en el terreno contiguo. Como el pobre Alan estaba tan dormido, despierta a la Tere, su novia, para que le corroborara lo que sus ojos veían y fue aquella misteriosa voz, la que nos vino a despertar llamando por ¡Wade!
Las intenciones y el origen del incendio, son un misterio y quizás la mejor anécdota, más que ver a Mister Sopapo dopado bajo el efecto de somníferos tratando de ayudar en el incendio, fue que al otro día, cuando comentamos todo lo sucedido con los respectivos mates matutinos, los españoles Tere y Javi, que se estaban quedando allí en su camper, no se enteraron de nada (quizás tomaron los somníferos de Sopapo). Y la Tere nos dice: ¡Pero tío, si el Javi es bombero!
Así con las historias del Castillo, tremenda comunidad nómada se creó esa semana, se les recuerda con mucho cariño a todos, más, después de este inusual evento.
P.D: gracias vientecito patagón por no presentarte ese mismo día.